Escrito por alexis
¿Procrastinar es tan malo como creemos?

Procrastinar es una palabra que mentalmente me repito mucho y por lo regular la he asociado con consecuencias negativas.

“Si dejo pasar este proyecto seguro que me perderé de estas oportunidades y/o aprendizajes interesantes”.

“Si hago esto ahora dejaré de avanzar en esto otro que realmente quiero hacer”.

Son tan solo un par de ejemplos de diálogos que han pasado en mi mente cuando postergo algo.

Y es claro que procrastinar tiene efectos negativos psicológicamente sin embargo creo que poner atención a esos factores sólo hace que me incomode más con esta inquietante sensación.

Por lo que me he dado a la tarea de buscarle aspectos positivos a procrastinar (si es que los hay).

Y encontré algunas ideas:

Procrastinar me ha permitido soltar temporalmente la preocupación. Incluso de sentir un cierto alivio.

Procrastinar me ha dado la oportunidad de enfocar mi atención y energía en otras actividades que también son importantes para mi bienestar.

Ahora, no estoy diciendo que tengamos que sentirnos cómodos procrastinando.

Solo quiero hacer énfasis en que es mejor abordar un problema o asunto como este desde todas sus aristas a nivel emocional y en la organización diaria.

Tanto el lado negativo (que es evidente) como el lado positivo (que generalmente no se identifica).

Todo asunto tiene dos o más maneras de abordarse. Reconocer esa variabilidad y observar el panorama completo de lo que hay que resolver me es de gran utilidad para tomar decisiones.

Y justo ahora decido avanzar. Llevar a cabo lo que mi mente y cuerpo dicta.

Seguro que ya habrá tiempo más adelante para procrastinar un poco, por ahora al escribir estas líneas dejo el procrastinar para más tarde.

Fotografía por Drew Coffman en Unsplash.

© Alexis Acosta. Todos los derechos reservados 2021