Escrito por alexis
Mentalidad, Reflexiones / 22 Sep 2021
Otra forma de admirar.

Admiro a muchas personas y en muchos sentidos, desde el artista que ha compuesto una canción que me gusta hasta el empresario que genera oportunidades de empleo.

Esa admiración por las grandes acciones de otros me ha permitido encontrar una forma distinta de admirar. Utilizando esa emoción como gasolina para impulsar mis propias iniciativas.

También, me gusta conocer a fondo el contexto de esas personas.

 Me genera curiosidad saber de donde vienen, conocer los cambios que han tenido que hacer en su vida para estar en donde están ahora.

Si son autores, compro sus libros. Si son artistas veo sus entrevistas. En ocasiones busco interactuar o acercarme a ellos no desde un modo fan sino más bien con un tono conversacional.

Disfruto entender su proceso de reinvención personal.

Cada vez que hago este tipo de análisis me sorprendo de lo accesible y a la vez desafiante que es alcanzar las metas que uno se propone.

Porque en toda historia personal suele haber detalles que están escondidos; como los retos que han tenido que superar.

Las horas, horas y horas destinadas a hacer una actividad.

Los hábitos construidos.

Los cambios de dirección que las sacudidas de la vida les han obligado a hacer.

Generalmente eso no lo vemos.

Ponemos más atención y nos fascinamos con su obra, talento o arte en sí mismo, pero poco más.

Ahora entiendo la admiración como un combustible y fuente de inspiración, que me empuja a enfocar mi atención en los detalles de mi propio proceso de aprendizaje y me hace ser consciente de mi capacidad para afrontar cualquier reto que se me presente.

Lo interesante sucederá cuando dejes atrás el fanatismo y la admiración pasiva y transformes ese sentimiento en fuente de inspiración para construir de manera proactiva tu propia historia.

Fotografía por Ashwini Chaudhary en Unsplash.

© Alexis Acosta. Todos los derechos reservados 2021