Escrito por alexis
El logo no lo es todo

Cuando estamos iniciando un proyecto o negocio le dedicamos muchas horas al concepto. Es decir, a planear en qué es lo que va a hacer diferente a mi idea. Y es común que en ese proceso inicial comencemos trabajando en el diseño de la identidad del proyecto.

Hablamos de logotipos, colores, tipografías y demás factores que embellecerán lo que estamos haciendo y que sin duda nos ayudarán a marcar un diferenciador en nuestra imagen.

A mí me encanta todo este proceso de Branding porque implica creatividad, jugar con elementos gráficos e imprimirle un toque único a lo que hacemos. Cuando formas parte de un equipo que se dedica y sabe de esto es como volver a ser niños. Es realmente emocionante y divertido el proceso. Me gusta mucho.

También creo que mientras más profesional se haga este trabajo mayores posibilidades de brindar confianza cuando los productos que estamos preparando salgan al mercado.

Digamos que los argumentos anteriores son mis puntos a favor de hacer un Branding profesional con diseñadores que sepan hacerlo. Y está genial. Si puedes invertir en eso, hazlo.

Sin embargo, también he percibido que a muchos nos suele pasar que nos enfrascamos demasiado en que nuestra marca luzca bella y perfecta. Destinamos meses previo al lanzamiento hasta que tengamos un logotipo que valga la pena. Y cuando eso sucede entonces sí lo veo como un elemento distractor ya que podemos crear una identidad corporativa increíble, pero tener un producto terrible y el mercado nos va a castigar cuando lo hagamos público.

No destines más del tiempo necesario para hacer una identidad con significado, aceptable y funcional. Estas tres características son claves. Enfoca la mayor parte de tus actividades en pulir tus productos, procesos y servicio al cliente que son los que realmente te ayudarán a impactar.

Varias de las marcas más importantes de hoy como Starbucks, Bimbo o Burger King iniciaron con identidades de marca promedio sin ser espectaculares. Y su aceptación en el mercado no viene de lo hermosos que estuvieron sus logos más bien es el resultado del esfuerzo constante que destinaron a pulir y seguir puliendo sus procesos que les permite llevar hasta el día de hoy sus productos a todo el mundo.

La identidad gráfica de un proyecto evoluciona a las tendencias de diseño por lo que sí ahora estás creando esta parte y aún no estás conforme con el resultado, no te frustres por ello. Lanza. Y lanza ya. Destina solo el tiempo prudente para elegir tipografías, colores, aplicaciones o un imagotipo espléndido. Si funciona y es entendible para una persona promedio. Lanza ya. No esperes más a que te encante a ti. Ya encontrarás más tiempo en el proceso para evolucionar, detallar y mejorar la identidad de lo que sea que estés proponiendo al mundo.

Te comparto esto porque yo he pasado mucho tiempo en esto de hacer un Branding perfecto o destinando noches y horas de sueño formulando un nombre fabuloso y único para mis proyectos. Y darme cuenta después que seguía inconforme con el resultado. Hoy comprendo que no tiene que encantarme a mí y que todas esas energías imprimidas pueden rendirme más si las enfoco en el diseño de sistemas que hagan escalables mis proyectos.

¿También a ti te ha pasado?

¿Has querido hacer el logotipo perfecto antes de lanzar al mercado tu producto? T

Te leo en los comentarios.

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